"La muerte del líder nunca tuvo tan crispada descripción como la que la hija de Stalin, Svedana, hizo del agonizante dictador ruso: «La muerte de mi padre fue espantosa, difícil… Se asfixiaba a la vista de todos. Hubo un instante, por lo visto, ya en el último momento, en que abrió de súbito los ojos y recorrió con la mirada a cuantos nos hallábamos a su lado. Fue aquella una mirada horrible, una mirada de locura, de cólera tal vez, y de pavor ante la muerte y ante los desconocidos rostros de los médicos que se inclinaban sobre él». En la trastienda del escenario de la muerte, la tranquilidad domina, porque la sucesión está implacablemente preparada por quienes ven en la agonía del Patriarca un simple resumen de la vida de quien abandona y deja el sitio… La muerte del líder nunca tuvo tan crispada descripción como la que la hija de Stalin, Svedana, hizo del agonizante dictador ruso: «La muerte de mi padre fue espantosa, difícil… Se asfixiaba a la vista de todos. Hubo un instante, por lo visto, ya en el último momento, en que abrió de súbito los ojos y recorrió con la mirada a cuantos nos hallábamos a su lado. Fue aquella una mirada horrible, una mirada de locura, de cólera tal vez, y de pavor ante la muerte y ante los desconocidos rostros de los médicos que se inclinaban sobre él». En la trastienda del escenario de la muerte, la tranquilidad domina, porque la sucesión está implacablemente preparada por quienes ven en la agonía del Patriarca un simple resumen de la vida de quien abandona y deja el sitio…"
Tomado del Articulo de un Periodista español apellido Cruz
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